por Jaime Laffaille
El paisaje de Los Andes Venezolanos ha sido forjado, durante millones de años, por la acción de diversos procesos naturales y, mas recientemente, también por la acción humana. El resultado es una obra tan espectacular, que cada proceso parece haber sido dirigido por la inteligencia de un artista creador, tal como si fuera una herramienta en las manos de un artífice que realiza su obra maestra. Los glaciares esculpieron las cumbres rocosas de los picos que conforman las diferentes sierras y páramos, dándoles formas particulares que pueden ser reconocidas por los caminantes desde kilómetros de distancia, sirviéndoles así de guía en su tránsito por los selváticos piedemontes y las alturas heladas. Los cursos de agua que bajan de las montañas llevaron hasta los valles miles de toneladas de sedimentos que formaron depósitos con forma de mesas o terrazas, donde los pobladores construyeron sus pueblos y ciudades. Algunas de estas mesas son tan características de la región que los poblados construidos sobre ellas tienen un nombre alegórico de su situación, como en el caso de "La Mesa de Esnujaque".
Las grandes fallas geológicas han colaborado de manera especial, y en diversas formas, en la escultura de este paisaje. Una de estas formas ha sido la de guiar los cauces de grandes ríos sobre la zona de debilidad creada por las trazas de falla, desarrollando valles alineados como los de los ríos Santo Domingo, Chama y Mocotíes. En el caso del río Chama se presenta una situación realmente especial, porque su cauce parece estar guiado por las trazas de dos fallas geológicas. Desde Apartaderos hasta Estanques su cauce está controlado por la presencia de la traza de la Falla de Boconó, región por la que transcurre casi en línea recta siguiendo la dirección sudoeste. Al llegar a Estanques, el Chama se ve obligado a abandonar a esta falla para dirigirse hacia el norte, en busca del Lago de Maracaibo, su destino final, aprovechando la traza de otra gran falla, la Falla Icotea, que viene desde el norte atravesando el majestuoso lago. Pero esta trayectoria elegida por el Rió Chama tiene un efecto paisajístico y ambiental especial: los vientos calientes del sur del lago aprovechan el valle excavado por el río a través de la cordillera andina para subir por él hacia las montañas, colaborando así en la formación de un bellísimo ambiente semidesértico que contrasta notablemente con las selvas y páramos que lo rodean. Todo es diferente en este ambiente, la flora, la fauna y los procesos naturales que allí se desarrollan. También sus habitantes se vieron obligados a desarrollar una cultura diferente, la cual se refleja parcialmente en la arquitectura de sus viviendas, en sus usos agrícolas y en general en sus creencias y cultura.
En cada lugar de Los Andes Venezolanos existe algo maravilloso que se puede apreciar, desde las heladas cumbres hasta las desérticas tierras del Valle de las Acequias, pasando por la profunda mirada de los niños andinos. Ojalá que ese artista creador, si existe, guíe a los visitantes y pobladores de Los Andes Venezolanos para que sus acciones no hagan daño en la serena belleza de esta obra de millones de años.
Carta 1:
Sr. J. Rojas
Ciencia del Diario Frontera
Mucho le agradecería que me aclare el motivo del nombre de Falla de Boconó que tiene la falla que pasa por Mérida.
Ramón José García
Respuesta:
Es un uso común que cuando algún investigador descubre algún hecho nuevo puede bautizarlo con el nombre que le parezca más conveniente. En ciencias de la tierra se acostumbra usar el nombre el poblado mas cercano o importante al lugar de la observación. La Falla de Boconó fue observada por primera vez por el Geólogo Emile Rod cerca de la población de Boconó, razón por la cual la bautizó con ese nombre.
Carta 2:
Dr. José Rojas
Frontera-Mérida
Excelente el trabajo de divulgación que Uds. realizan. Mi deseo es saber desde cuando se conocen las constelaciones y quienes las ubicaron en el cielo.
Matilde de Antolenz
Santa Cruz de Mora
Respuesta:
No se conoce con seguridad el origen de las constelaciones. Tanto los chinos como los egipcios trazaron cartas celestes donde indicaban la presencia de constelaciones. Es probable que también los cretenses tuvieran en su cultura la idea de las constelaciones. Las constelaciones que actualmente se conocen son de origen griego, lo cual quiere decir que las 48 constelaciones que recoge Tolomeo en su obra Almagesto escrita en el año 150 son las que aún se emplean.
Carta 3:
El paramito 25 de Abril de 1.997
(aquí va la carta de Miriam Ferreira Pereira)
Respuesta:
El 28 de Abril de este año se conmemoraron 103 años del Gran Terremoto de Los Andes Venezolanos, ocurrido en 1.894, recordado aún como una de las mayores tragedias sufridas por los habitantes de las sierras venezolanas. Este sismo fue especialmente intenso en la región comprendida entre Bailadores y Tabay (en ambas pueblos se derrumbaron las iglesias), donde arruinó a las poblaciones de Tovar, Santa Cruz de Mora, Lagunillas, Chiguará y Mesa Bolívar. El número de víctimas de este pavoroso terremoto ronda los 350, y no fueron más gracias a que el sismo principal llegó precedido por una serie de temblores que alertaron a la población que ya se había retirado a dormir (al parecer estos temblores iniciales comenzaron a las nueve y cincuenta minutos de la noche, mientras que el terremoto ocurrió a las diez y treinta y cinco, lo cual se deduce del hecho de que todos los relojes de Tovar se detuvieron a esa hora).
Cliché
En nuestra edición de hoy de la página de Ciencia y Tecnología conversaremos acerca de los procesos naturales y humanos que han dado forma al paisaje de Los Andes Venezolanos, el cual parece la obra cumbre de un artista creador, cuya inteligencia ha guiado a tales procesos para producir una región de espectacular belleza. En el Buzón Tecnológico hablaremos de constelaciones estelares y también de los terremotos regionales. Además.........