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LOS ABISMOS SUBMARINOS


por Jaime Laffaille

Es necesario realizar un gran esfuerzo para lograr imaginarse un lugar tan profundo del océano, que en él podría depositarse el pico Bolívar y su cumbre quedaría sumergida a casi cinco mil metros de profundidad. Sin embargo, existen lugares como el mencionado, y aún mas impactantes: algunos de ellos se extienden longitudinalmente a lo largo de distancias de miles de kilómetros. Por ejemplo, frente a las costas de Perú y Chile existe una fosa, que es el nombre con el que los científicos designan a estos abismos submarinos, tan larga como tres veces el ancho de Venezuela de este a oeste y tan profunda que el desnivel entre las cimas de los andes y el fondo de la fosa supera los doce mil metros. Pero su tamaño no es lo único que llama la atención de estas fosas y hay otros aspectos de ellas que intrigaron durante muchos años a los investigadores. Por ejemplo, no era sencillo entender la razón por la cual los sedimentos marinos no llenaban nunca estas enormes cavidades, ni por que se extienden paralelas a grandes cadenas volcánicas, ni la razón que hace que en su entorno se produzcan los mas grandes y desastrosos terremotos. En el caso particular de la fosa de Perú-Chile se suma además el hecho de que es paralela a la Cordillera de Los Andes. La presencia conjunta de los aspectos mencionados no puede ser fruto de simples coincidencias y necesariamente deben ser causados por algún proceso físico que explique la presencia de la fosa, la ocurrencia de terremotos, los volcanes y la formación de montañas.

El gran problema de los científicos, que estaban fascinados por el descubrimiento de los abismos submarinos, era el de buscar más información. Pero no es nada sencillo dar "una mirada" al fondo del mar, sobre todo si ese fondo se encuentra a más de 10 km. de profundidad. Por ejemplo, era necesario intentar obtener una muestra del fondo de la fosa Peruano-Chilena, para lo cual se necesitaba un barco que pudiera mantenerse relativamente tranquilo en un mar agitado, mientras hacía descender una sonda, sostenida por un cable de doce kilómetros de longitud, que ejercería sobre la nave una tensión superior a las diez toneladas al llegar al fondo de la fosa. Muchas sondas se perdieron en estos intentos y mucho tiempo y dinero se invirtió para corroborar que los sedimentos no se acumulaban, como en otros sitios bajo el mar, en el fondo de las fosas. Sin embargo, esto solo era un aspecto del problema y fue pertinente realizar estos y otros estudios, que se llevaron a cabo durante varios años, hasta que se logró tener información suficiente para elaborar un modelo que explicaba lo que estaba ocurriendo. De acuerdo con ese modelo, la capa más externa de la tierra consiste de un conjunto de placas rígidas que se mueven unas con respecto a otras y en sus bordes se concentra el mayor porcentaje de todos los volcanes, terremotos y cordilleras montañosas, que tienen su origen en la interacción de una placa contra otra. En el caso particular de la fosa Peruano-Chilena, se sabe actualmente que la costa oeste de América del Sur es uno de esos bordes y en él se encuentran dos placas interactuando: la Placa Oceánica de Nazca se desliza hacia el interior del planeta, pasando por debajo de la Placa Continental Sur Americana.

La fosa Peruano-Chilena indica el lugar geográfico donde la Placa de Nazca se está sumergiendo por debajo de la Placa Suramericana. Al descender, la placa arrastra en su movimiento los sedimentos marinos que se depositan en el fondo de la fosa, no permitiendo su acumulación. Además, el material de las placas aumenta de temperatura y "se funde", ascendiendo de nuevo a la superficie para dar origen a algunos volcanes. La interacción entre las dos placas produjo el "arrugamiento" del margen de la placa continental, dando origen a la cadena montañosa de Los Andes Suramericanos. Pero las placas tectónicas no se deslizan suavemente una por debajo de la otra: en algunos lugares "se trancan", procediendo a deformarse y a acumular energía elástica que luego será liberada, al romperse las rocas y continuar el movimiento, produciendo un terremoto.

Este modelo, que explica la existencia de las fosas o abismos submarinos, recibe el nombre de Modelo de la Tectónica de Placas y supone que los continentes "viajan" montados sobre trozos de la corteza terrestre (placas tectónicas) que se mueven arrastrados por fuerzas que actuan desde el interior del planeta. Parece ciencia-ficción, pero no es así: el planeta se está transformando día a día, lentamente, y solo se nota cuando un evento catastrófico recuerda a sus habitantes que todo cambia y que se debe vivir lo mejor posible hasta la última gota de cada día.



Placas Tectónicas en la región de la Fosa Peruano-Chilena. Las flechas indican el movimiento relativo de las diferentes placas.



Esquema de como sería una vista vertical del "choque" entre dos placas tectónicas.



Hace muchos millones de años existía solo un gran supercontinente: el movimiento de las placas tectónicas produjo su separación hasta llevarlos a su situación actual.


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Laboratorio de Geofísica
ULA