EL TERREMOTO DE LA GRITA
por Jaime Laffaille
Cuenta Don Fray Pedro Simón que el día 3 de Febrero del año 1.610, dos años antes de que él visitara estos parajes, ocurrió; un grandísimo terremoto que estropeó a todas las poblaciones y caserios que estaban entre Mérida y La Grita. El gran temblor fué como a las tres de la tarde, en el día de San Blas, y la tierra se movía tanto que casi no se podía caminar. En La Grita se cayeron casitodas las casas y el convento, con la suerte de que en dos de las diez casas de tapia que quedaron en pié estaban reunidas la mayoría de las mujeres del pueblo: algunas estaban visitando a una vecina recien parida y las otras de visita con la madre del cura, que había venido desde la ciudad de Mérida a visitarlo. Al sr. Benito Rosal, que era el Alcalde, el terremoto lo agarró purgado porque estaba enfermo y guardando cama, pero fué tan grande el susto y la gritería que oyó en la calle, que se paró como pudo y trató de salir a la calle con su hija y su sobrina en brazos, pero no pudo porque la casa se les vino encima a los tres y a una negrilla de menor edad que se metió asustada entre las piernas del alcalde: cuando los vecinos lograron desenterrarlo con sus azadones, lo encontraron vivos a él y a la negrilla, que estaba acurrucada entre sus piernas.
Al registrar las ruinas de la iglesia de la ciudad y de la iglesia del convento, se encontraron que los sagrarios estaban hechos pedazos, pero las cajas donde se guardaba el Santisimo Sacramento estaban sanas y sin que les cayera ni un granito de polvo. Al Santisimo Sacramento lo pusieron en el campo, debajo de unos toldos hechos con sabanas, para que todos pudieran rezar y pedir misericordia, porque no les había quedado casi comida en la ciudad,los molinos se hundieron y las haciendas se perdieron.
Como si esto fuera poco, los rios y quebradas se secaron: la gente pensaba que el agua de los ríos se estaba embebiendo en la tierra, por las grietas hechas cuando el temblor en sus madres.
Esta situación no duró mucho, al día siguientese se desencadenó el diluvio: el agua turbia corría a raudales como si hubiesen caido los mas grandes aguaceros,la gente corría despavorida sin enterder lo que pasaba, mientras los perros aullaban anunciando el día del juicio.
Cuenta el mismo Don Fray Pedro Simón que ese mismo día ocurrió un hecho notable: en la mitad de Valle de Los Bailadores, que corre norte a sur a seis leguas de la ciudad, de la cordillera del lado izquierdo volo la mitad de un valentisimo cerro, como si fuera de pluma, y qued¢ plantado en la mitad del valle, casi en el lado derecho. En el asiento de donde se levantó el cerro quedó una gran abertura, por donde comenzó a salir una corriente de agua que duró algunos días, form ndose una laguna por el embalse que formó el asiento del cerro en la mitad del valle.
Desde ese día, hasta el día de San Juan del mismo año, la laguna fué creciendo porque no salió ni una gota del agua que le entraba. Ese día de San Juan, el embalse del cerro se rompió por un lado, saliendo el agua tan impetuosamente que no di¢ tiempo de salvar las cabezas de ganado que pastaban valle abajo, destruyendo a su paso los sembradíos de maiz y tabaco. Se perdieron cerca de 500 cabezas de ganado entre las que fueron arrastradas por el agua de la laguna y las que quedaron bajo el cerro cuando se asentó en la mitad del valle. Murieron más de 60 personas, entre españoles e indios, hombres, mujeres y niños, en la ciudad y otras partes, que es una gran cantidad considerando las pocas que habitaban esas tierras cuando ocurrió el terremoto.
Antigua iglesia de La Playa destruida por un terremoto
FUNDAPRIS
Laboratorio de Geofísica
ULA