por Jaime Laffaille
Hay gente que afirma cosas tales como "está lloviendo mucho, seguro que va a temblar...."; mientras que otros dicen "¡que calorón tan bravo!, como que va a temblar". Parece que estamos en presencia de una demostración de que los fenómenos atmosféricos y los sismos no están muy relacionados: no tenemos ni un sismito bebé a pesar del diluvio de estos días. Lo que si nos llegó fue una pregunta de lo mas buena: ¿es cierto que el Barón Humboldt escribió algo sobre el terremoto que ocurrió en la época de Bolivar?
La narración de Humboldt del terremoto de 1.812 es un documento muy especial desde el punto de vista científico, pero además está marcado por una sensibilidad tan exquisita que se confunde con una poesía. Refiriéndose a la Guerra de Independencia (Primera República) y a la destrucción de Caracas por el terremoto, Humboldt cuenta que "Nuestros amigos han perecido en las sangrientas revoluciones que a su vez han concedido o arrebatado la libertad a estas apartadas regiones. La casa que hemos habitado ya no es sino un montón de escombros. Pavorosos temblores de tierra han cambiado la superficie del suelo. La ciudad que describí ha desaparecido. En sus propios asientos, en esa tierra agrietada, se levanta con lentitud otra ciudad. Las ruinas amontonadas, sepulcros de una numerosa población, ya son de nuevo morada de los hombres."
En esa narración, Humboldt, adelantándose a su época, tuvo en la punta de su pluma algunas ideas que bien podrían ser consideradas como precursoras de la teoría de la Tectónica de Placas y de la Deriva Continental, las cuales comenzaron a delinearse tiempo después (en 1.852) y que no fueron propuestas formalmente sino hasta la decada de los años 1.960. Él postuló que debía existir alguna conexión entre los terremotos que continuamente arruinaban las ciudades de la parte norte de Sur América y las violentas erupciones volcánicas que ocurrían en las Antillas Menores. Se mostró asombrado de que los gobiernos europeos no enviaran científicos a indagar acerca de la evidente relación entre el terremoto que destruyó Cumaná en 1.797 y la erupción de los mencionados volcanes, o entre el terrible terremoto de 1.812 y la erupción del volcan de San Vicente unos días después. Relacionó la aparición de la Isla Sabrina, y su posterior hundimiento, con erupciones volcánicas que estaban "sujetas a un periodo regular dependiente de cierta acumulación de fluidos elásticos". Así como estos, Humboldt describió una serie de fenómenos que lo condujerón a "dibujar" una zona geográfica que hoy en día es conocida como La Placa Tectónica del Caribe. En la actualidad se piensa que esta placa, en su movimiento hacia el noreste "obliga" a la Placa del Atlantico a deslizarce por debajo de ella. El material de esta última placa se funde como consecuencia de las espectaculares temperaturas producidas por el roce y la profundidad a que se vé empujado al descender por debajo de la Placa del Caribe, dando origen al arco insular de origen volcánico conocido como Las Antillas Menores. Al mismo tiempo, una parte del límite entre la Placa del Caribe y la Placa de Sur América está constituido por el sistema de fallas de Boconó-Morón-El Pilar, responsable de la mayoría de los grandes terremotos que han destruido nuestras ciudades en tiempos históricos, al liberarse la energía de deformación elástica que periodicamente se acumula entre estas dos placas. La conexión es ahora evidente, pero ¿lo era en 1.814, sin teorías acerca de deriva continental ni tectónica de placas?
Sobre el terremoto de 1.812 Humboltd nos cuenta que "la noche del jueves al viernes santo presentó el espectáculo mas desgarrador de la desolación y la desgracia. La capa espesa de polvo que elevada sobre los escombros oscurecía el aire como una niebla se había precipitado sobre el suelo. Ningún sacudimiento se dejó sentir. Nunca fué la noche más hermosa y más tranquila. La luna casi llena iluminaba las cúpulas redondeadas de la Silla, y el aspecto del cielo contrastaba con el de la tierra sembrada de ruinas y cadaveres. Madres veíanse que llevaban en sus brazos a sus hijos con la esperanza de volverlos a la vida. Familias llorosas recorrían la ciudad en busca de un hermano, un esposo, un amigo cuya suerte se ignoraba, y a quien se creía extraviado entre la multitud. Agolpábanse en las calles que no se reconocían más que por los alineamientos de los montones de escombros."
El escrito de Humboltd sobre este tema comprende unas 28 páginas del tercer tomo de su obra "Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente", en la segunda edición del Ministerio de Educación, en traducción de Lisandro Alvarado y nos gustaría transcribirles algo más, pero este noti ya está un poco largo y luego nos regañan........Feliz Día.