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LAS ESCALAS DE INTENSIDAD


por Jaime Laffaille

La idea de establecer un método para estimar el tamaño de un terremoto se le ocurrió a Robert Mallet (inglés) al estudiar el terremoto que destruyó Nápoles y el sur de Italia en 1.857. Su método consistió en representar sobre un mapa el tipo y grado de los daños sentidos y luego unir mediante líneas (a las que llamó Isosistas) aquellos puntos de igual daño (o de igual intensidad). La manera como estas isosistas se distribuían le indicó a Mallet como ubicar el origen del evento estudiado, cual era el tamaño relativo del sismo y como se atenuaba la energía liberada con la distancia al origen. En base a esta idea, el italiano Rossi y el suizo Forel propusieron en 1.880 una escala de intensidades con valores comprendidos entre los I y X grados la cual fue muy popular en Europa hasta 1902, cuando el sismólogo y vulcanólogo Mercalli (italiano) propuso su famosa Escala de Mercalli, la cual era un tanto más refinada y se fundamentaba en 12 grados muy bien descritos. Esta última escala fue tomada por Wood y Neumann con el fin de adaptarla a las condiciones constructivas del estado de California (USA), dando origen a la Escala de Mercalli Modificada (EMM) de amplio uso en América. Posteriormente Medredev, Sponheuer y Karnik adaptaron la escala de Mercalli para ser usada en toda Europa, creando la escala MSK de 12 grados (1.963), que es usada de manera oficial en varios piases europeos (como España) y que ha sido incluida como referencia en diversas normas de construcción sismoresistente. Los Japoneses no se quedaron atrás y también tienen su escala, la JMA, que se basa en una descripción de siete grados. En principio cada región del mundo que reúna condiciones especiales de tipología constructiva podría estudiar la posibilidad de generar su propia escala equivalente de intensidades sísmicas.


Curvas isosistas del Gran Terremoto de los Andes en 1.894


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