LOS MILAGROS
10 de Junio de 1.999
por Jaime Laffaille
L
El mundo moderno y el "stress" de cada día casi han logrado que la palabra "milagro" sea de uso casi exclusivo de los llamados hacedores de sueños, que no deben ser confundidos con los habitantes del complicado mundo de los fabricantes de videopesadillas. No obstante, en Mérida ocurrieron recientemente algunos fenómenos naturales que casi tienen méritos para ser atribuidos a la intervención de alguna mano mágica o de un soplo divino.
En Diciembre del año pasado (1.998) cuando la sierra andina se encontraba extremadamente saturada debido a la intensa temporada de lluvias, una serie de microsismos (m<3), ocurridos en la vecindad de la población de Tabay, desencadenó un enorme deslizamiento en la serranía de Raíz de Agua. Miles de toneladas de tierra, piedras y árboles arrancados de cuajo bajaron por la ladera montañosa, arrasando todo a su paso en busca del cauce del río Chama. La avalancha se encontró en su camino con la cañada de la quebrada El Palón, que le guió en su desaforado descenso esquivando por distancia de metros todas las viviendas de esa ladera de la montaña, para luego desembocar en el sitio conocido como Valle de San Gerónimo donde no pudo represar al río Chama gracias a la amplitud del cauce del río en ese lugar. Es difícil captar en una sola foto la magnitud del deslizamiento en lo alto de la montaña y del abanico formado en el lecho del río, pero por razones de espacio lo intentamos en la figura que acompaña a este notisismo.
El caso que acabamos de contar pudo ser una tragedia y no un milagro, pero si no les ha impresionado lo suficiente lean lo siguiente. En Santa Apolonia, un pueblito de montaña localizado al norte de la ciudad de Mérida, se presentó una situación mas o menos similar a la relatada en el párrafo anterior, pero con un ingrediente humano un poco mas espectacular por dos razones esenciales. La primera de ellas es que unos campesinos instalaron una lavadora de café y construyeron un drenaje que guiaba toda el agua local y el agua de lluvia hacia la parte alta del movimiento de masas (corona), de tal forma que ellos son parcialmente culpables de lo que pasó después. La segunda razón es que la avalancha descendió por una ladera casi vertical en dirección a Santa Apolonia, amenazando con sepultar parcialmente al poblado. A unos ochenta centímetros de las primeras casas se detuvo la inmensa masa de lodo, piedras y árboles. Solo un tronco gigantesco que "navegaba" sobre el material de la avalancha continuó su camino y dañó el techo de una de las casas..........que estaba deshabitada en ese preciso momento. Para que no se les ocurra pensar que se trata de una exageración observen la siguiente figura, antes de quejarse porque les fastidiamos la memoria del computador.
FUNDAPRIS
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ULA