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EL ORIGEN DE LOS TERREMOTOS

Tercera Parte


por Jaime Laffaille

De acuerdo con lo discutido anteriormente, es imposible pensar en La Tierra como un sólido globo que flota plácidamente en el espacio, dando vueltas alrededor del magnánimo Sol y girando tranquilamente con relación a su propio eje. Mas bien resulta lógico crer que todo se está moviendo, cambiando constantemente, sin que exista un orden claro en la infinidad de procesos que pueden estar ocurriendo.

Basta con dar una ojeada a su interior para ver que la tierra parece funcionar como una gran cocina esférica que tiene una enorme hornilla en el centro (núcleo). El calor de esta hornilla tiene el efecto de hacer que el material sólido que le rodea (el manto terrestre) esté "blando" y muy "plástico", de tal forma que se puede mover casi como un fluido, generándose así una serie de corrientes convectivas (el material cercano al núcleo se calienta, se hace menos denso y "sube" alejándose de la zona caliente, se enfría y vuelve a descender describiendo una trayectoria mas o menos circular). Este intenso movimiento se refleja en la frágil y delgada corteza terrestre, en íntimo contacto con el manto superior, la cual resulta "estirada" en aquellas regiones donde divergen dos corrientes convectivas y "apurruñada" en los sitios donde convergen estas corrientes. De esta forma resulta comprensible que la corteza terrestre se haya fragmentado en muchos pedazos y que éstos (llamados placas tectónicas) estén moviéndose constantemente.





Probablemente le resulte fácil al lector aceptar estas ideas, pero pasaron varios siglos desde que fueron formuladas antes de que fueran aceptadas en el mundo científico. Quizás fue un cartógrafo alemán, Abrahán Ortelius, el primero en mencionar la posibilidad de que los continentes estaban en movimiento. Él postuló que América fue separada de Europa y África a causa de TERREMOTOS y sus ideas fueron el fruto de observar la similitud entre las costas de estos continentes, que parecían encajar como las piezas de un rompecabezas. Estas afirmaciones fueron presentadas por Ortelius en 1.596, en un mundo que solo aceptaba el origen divino de todos los fenómenos que hoy se consideran "naturales". En el año de 1.858 el geógrafo Antonio Snider Pellegrini publicó un mapa donde establecía la hipótesis de que los continentes de América y África pudieron estar unidos en algún tiempo y luego se separaron





Finalmente en 1.912 el meteorólogo alemán Alfred Lothar Wegener publicó en dos artículos la teoría científica denominada Deriva Continental, donde daba forma a las ideas esbozadas por Ortelius mas de tres siglos atrás. La teoría de Wegener no fue bienvenida en un ambiente científico donde prevalecía la idea de que los océanos y continentes eran características fijas, estables, del planeta. Cuando Wegener murió, durante una expedición a Groenlandia en 1.930, su teoría aún no era aceptada por diversas razones que discutiremos posteriormente. Con el fin de discutir el origen de los terremotos se aceptarán aquí las ideas de Wegener, pero incluyendo una pequeña variante: las placas tectónicas no coinciden necesariamente con los continentes.





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